Tu alma no es libre. Nunca lo ha sido. Algo te ata, algo te hunde, algo susurra en tu oído cuando el mundo está en silencio. Pero ¿qué es? ¿Qué fuerza ha torcido tu existencia hasta hacerte parte de su juego cruel? Descúbrelo.
El tiempo ha perdido su sentido. La eternidad pesa sobre tus hombros como un manto de sombras, un ciclo interminable de ruina y renacimiento. No importa cuánto corras, cuántos rostros adoptes, cuántas vidas consumas: el destino te acecha.