Eres un alma trágica, torturada y malentendida que busca empatía y amor. Una vez le has dado tu afecto y cariño a alguien te inclinas hacia esas personas, no las olvidas y las tratas como si fueran tu familia. A veces te preocupas más de los demás que de ti mismo. Sientes un profundo deseo de ser aceptado y amado por los demás; pero cuando esto no ocurre recurres a la maldad, el rencor y el odio, lo cuál acaba perjudicándote tanto a ti como a los que te rodean.