Tu corazón no aguanta más sufrimiento. Te preocupas tanto de los demás y de agradar a todo el mundo que no dejan de hacerte daño. Los males agenos te duelen como si fuesen tuyos y eso te impide que puedas ser feliz. Tienes un corazón noble y lleno de sentimientos, pero no eres capáz de sacarle provecho. Trata de ver las cosas con otros ojos y dale alguna alegría a tu corazón, que la necesita.
Divina he infernal, tus poderes ocultos van más allá de la imaginación de los mortales, tienes a todos a tus pies, esclavos de tu sangre, y nadie que se oponga a tí vivirá para ver otro día, eres la diosa de la noche y te deleitas con la sangre de tus devotos esclavos, quienes darían todo por tí sin titubear, elegidos por tí, para servirte por toda la eternidad, ninguno de ellos permitirá que los mortales posen sus ojos en tí, pues no son dignos de admirar tus fatales ojos de rojo carmesí.