Te adaptas a la situación, prefieres que tus enemigos caigan por su propio peso, usar su propia fuerza en su contra, puedes fluir pero también golpear con mucha fuerza, el agua es vital para sobrevivir, da vida, pero también puede quitarla, puedes ser muy pacífico pero muy violento si es necesario. Tienes el mayor equilibrio de crear/destruir que los demás elementos.
Miedo a los gatos y felinos en general. Te horroriza cruzarte con un gato negro, no por la mala suerte sino por la desconfianza que te provocan esos ojos amarillentos que se clavan en tu cerebro como un dardo envenenado. Un escalofrio te recorre por tu cuerpo cuando ves a un gato enseñando la dentadura con el pelo erizado.